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Cristina Morán: "Lo que me hace seguir adelante son las ganas de vivir"

La actriz celebra 70 años de trayectoria y estrena nuevo espectáculo. Aquí un breve repaso por la historia de la mujer que se inició a los 17 años en Radio Carve y se convirtió en un ícono de la radio y televisión uruguayas.


Fuente: El País

"¡Pasen! Yo vivo adentro, no afuera", bromea Cristina Morán asomada por la puerta de su casa. La emblemática dama de los medios invita a pasar a su living tapizado de cuadros que revelan su amplia trayectoria. Hay pinturas, retratos y caricaturas de ella; por ejemplo una dibujada por Arotxa que lleva 30 años colgada al lado de la puerta de entrada. Todas las representaciones de Morán coinciden en resaltar los enormes ojos verdes que han visto pasar la historia de la televisión nacional frente a ellos.

La artista se mudó a esta casa ubicada en Parque Batlle poco después de haber debutado en televisión. Esas paredes la vieron edificar su carrera hasta consolidarse como la máxima figura de los medios y la cobijaron cuando tuvo que sacar fuerzas ante la adversidad para no desmoronarse. Bajo ese techo creció su hija Carmen, con quien no deja de hablar y pensar proyectos en común. Y hoy la acompaña su inseparable perrita Anina, que duerme en la cama con ella y solamente guarda silencio cuando la ve durmiendo para dejarla descansar. La mascota le debe su nombre a la película de dibujos animados homónima, en la que Cristina prestó su voz a uno de los personajes. Es que a lo largo de su carrera no se privó de nada: trabajó en radio, televisión, teatro, cine y en 2013 hasta le dio vida a un personaje animado con su voz, como cuando interpretaba los célebres radioteatros en su debut en la década del 40.

Su interminable enciclopedia de experiencias la convierten en una mujer con mucho pasado. Pero pese a sus 87 años, Cristina Morán tiene mucho más presente: se saca selfies con el público, domina Whats App, realiza videollamadas con su nieto que vive en el exterior, se escandaliza con las noticias políticas de todos los días y para hablar de la selección nacional muestra orgullosa una camiseta de la Selección firmada por Óscar Washington Tabárez.

"Funciono con una cabeza de 30 años. A veces quisiera que muchas personas de esa edad tuvieran mi cabeza", desafía Cristina. "Uno encuentra gente joven deprimida, angustiada y cuando tenés vida, juventud y salud, no está permitido angustiarse", sentencia. A través de esa definición desnuda la clave de su vigencia. Asegura que hay días en los que se quedaría acostada mirando televisión pero no se lo permite. Hace el esfuerzo, se levanta, pasea con sus nietos, va al cine, escribe. "Mi cabeza siempre está trabajando. A la cabeza no se la puede dejar suelta porque sino arranca para donde quiere y busca la zona oscura, sobre todo a esta edad", explica.

Su cabeza se mantiene ocupada al recrearse pero sobre todo, no deja de trabajar. Memorizar textos para salir a escena es el ejercicio fundamental para conservar su costado profesional intacto. Año a año presenta un nuevo espectáculo y este 2018 no es la excepción. El viernes 1 de junio estrena el unipersonal Que me quiten lo bailado: la Morán 70 años después, donde "hablamos del tiempo que se fue y lo traemos con humor y alegría. Yo no soy nostálgica, siempre digo que el mejor tiempo es mañana", afirma fiel a su estilo optimista.

El repaso que ofrece Cristina se remonta 70 años atrás. Ella tenía apenas 17 años cuando llegó a Radio Carve acompañada por su madre para realizar varias pruebas y luego de quedar seleccionada, pasar dos meses ensayando en los estudios de la radio. Su voz se escuchó por primera vez en las radios uruguayas el martes 4 de mayo de 1948. Aquel día la marcó para siempre y definió el destino de su icónica carrera. "Es lo mío", pensó apenas se enfrentó al micrófono.

Para que su voz fuera escuchada por el público, antes se tuvo que escuchar a sí misma. Otra hubiese sido la historia si la joven que había estudiado corte y confección hubiese priorizado los prejuicios de la época, como los que tenía su padre. Él trabajaba como chofer de salud pública y creía que el ambiente artístico era un ámbito "non sancto". "Le preocupaba que su hija menor entrara en un ambiente que podía no ser sano", recuerda Cristina. Pero la convicción de su hija y la insistencia de su esposa alcanzaron para convencerlo. "Esto es lo que te gusta. Hacé lo que te gusta y cuidate, hacete respetar", le aconsejó.

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Al poco tiempo hubo otro giro en la vida de Cristina de la mano de una transformación en la industria del entretenimiento. Su jefe Raúl Fontaina la invitó (sin otra alternativa) a embarcarse en el proyecto de Canal 10, el primer canal que transmitiría televisión en Uruguay. Cristina memora aquello como "una aventura": "Cuando me lo dijeron me dio un ataque de pánico. Yo era gordita y además tenía la cultura de radio donde todo se leía. A nosotros nos habían llegado los rumores de que en televisión no se iba a poder leer". Pero Fontaina le hizo una sugerencia que la animó y la grabó a fuego: "Sé tú, no te almidones. Si te tienes que reír te ríes y si tienes que llorar lloras". "Nunca algo fue tan acertado como esas palabras. Yo jamás me inventé un personaje", evalúa Cristina muchas décadas después.

La "aventura" que emprendió la artista la convirtió en una de las mujeres más populares del país. El televisor ganaba terreno por los hogares uruguayos y con él, la presencia de Cristina se multiplicaba. Lo notó cuando la empezaron a reconocer en los bares y luego a parar por la calle para saludarla. "Después llegó la cultura del autógrafo y ahora está la selfie, ¡a mí me encanta!", apunta demostrando una vez más que está actualizada.

Sus ciclos insignia fueron Domingos Continuados en Canal 10 y El Show del Mediodía en Teledoce. Y además de presentadora, Cristina se lució como periodista para Subrayado, noticiero para el que entrevistó a Raúl Alfonsín, Fidel Castro y le pidió una bendición al Papa. "Tenía mucha audacia para conseguir las notas", se vanaglioria.

Los años dorados en los que Cristina consolidó su carrera fueron seguidos por el oscuro período de la dictadura militar. Parada en la vereda contraria al gobierno de facto, la conductora priorizó cuidar su trabajo y las empresas para las que trabajaba. "Yo no tenía derecho a comprometer a nadie", expresa. Y recuerda que en el momento más duro de aquel período, cuando "la cosa se puso difícil" y allanaron la manzana frente a su casa, resolvió sacar el pasaporte de urgencia para ella y para su hija Carmen, que tenía poco más de diez años. "Tomá, este es tu pasaporte. Vos sabés cómo están las cosas. Si nos separamos, ésta es tu libertad", le dijo. "Me preparé porque no se sabía lo que podía ocurrir".

Pese a la incertidumbre, superó la dictadura como una figura en lo alto del éxito. Esto tuvo un costo que pagó caro en el histórico acto "Río de Libertad" en el Obelisco. Fue cuando en la intachable carrera repleta de aplausos se filtró el sonido de los abucheos. Es que para algunas personas, quienes trabajaron al frente de los medios de comunicación durante el período de la dictadura eran "pro milicos" y se lo hicieron saber a Morán en aquel acto, cuando un grupo cercano al escenario comenzó a gritarle apenas ella subió a leer una de las proclamas. "Fue espantoso, me quedé con una sensación horrible", dice Morán visiblemente conmovida. La desaprobación fue tal que Walter Nessi, quien había convocado a los comunicadores, la invitó a retirarse. "En lugar de venir y pasarme el brazo sobre el hombro para protegerme se acercó y me dijo: 'tenés que irte'", relata sobre uno de sus peores momentos. El único que levantó el teléfono para solidarizarse con la actriz fue Hugo Batalla, a quien ella todavía menciona con afecto.

No fue un acontecimiento fácil de olvidar. La semana siguiente al acto, ella estaba comiendo panchos a una pizzería de 18 de Julio y notó que un hombre la vio, hizo un ademán y se retiró del lugar. Cristina no puede decir que no le dio importancia. Se la dio. Pero sacó las fuerzas para volver a la pantalla. "Yo tenía mi conciencia limpia y tenía que trabajar. No tenía ganas pero puse la cara, no había que esconderse", arremete.

En 1988 recibió otro baldazo de agua fría: Domingos Continuados llegaba a su fin luego de 20 años al aire por lo que su futuro en pantalla era incierto. Una reunión con Jorge De Feo alcanzó para que ella pegara un portazo de Canal 10 luego de haber sido su primera figura femenina. Ella recrea aquel diálogo de forma tajante. Él le dijo: "Yo pensé que ahora que sos abuela querías estar más tranquila". Y ella atinó a responder: "Gracias por todo, Jorge". Y se fue. En ese momento empezó a sentir que la televisión y su estilo empezaban a desfasarse. "La cosa se venía para gente joven y linda", pronosticaba.

Estuvo un año entero sin encender el televisor a modo de luto pero ella sabía que todavía tenía mucho para darle a la pantalla. En los 90 regresó a la televisión por Canal 5 para el ciclo En Compañía, donde trabajó junto a su hija Carmen que ya comenzaba a seguir sus pasos en la comunicación. Después llegaría el magazine Café Versátil y las ficciones Hogar Dulce Hogar y Porque te quiero así. Su último trabajo en este medio fue en 2015, cuando presentó novelas de Globo por Canal 12 en el marco del ciclo Historias de Oro.

Hoy dice que no tiene ganas de trabajar en televisión. "A los viejos no nos quieren", critica. Y no le tiembla el pulso al señalar que la televisión no es un medio ingrato, sino que "los ingratos son los que manejan los medios".

El púbico, en tanto, sigue de su lado. Ella se encuentra con sus seguidores en cada obra de teatro que presenta, un espacio del que nunca se alejó. El telón se volverá a abrir en unas semanas, cuando se suba al escenario para recitar monólogos en Que me quiten lo bailado: la Morán 70 años después. En sus espectáculos, la gente siempre la espera a la salida de la función para darle un mensaje que no se cansa de escuchar con el correr de los años y las décadas: "Me dicen que me quieren. Es lo más lindo que me pueden decir".

"Que me quiten lo bailado"Cristina estrena un nuevo unipersonal: Que me quiten lo bailado: la Morán 70 años después, a propósito de su aniversario en los medios. La artista promete un repaso de su trayectoria con monólogos llenos de humor bajo la dirección de su hija Carmen. El estreno tendrá lugar el 1 de junio a las 21 horas en La Colmena (Maldonado 2182) e irá todos los viernes del mes.

7 anécdotas en 7 décadas.

1 - El debut en Radio Carve con 17 años (1948)
"Me presenté a un concurso para un programa que se llamaba El Cine y sus Estrellas. Cuando me enfrenté por primera vez al micrófono para hacer las primeras pruebas dije: "es lo mío". Estaba segura de que iba a quedar".

2 - Los primeros días de la televisión de aire (1956)
"Para las mujeres que salíamos en cámara era complicado, no había nadie que ayudara a arreglarnos. Además nadie sabía nada, era todo una aventura. Aun así se hicieron cosas muy buenas, ¡si tuviéramos las herramientas que hay ahora!".

3 - Cuando la televisión se hizo popular (década del 60)
"(Raúl) Fontaina invitaba a colaboradores, entre los que estaba yo, a recorrer la ciudad para ver cómo iban aumentando la cantidad de antenas en la azotea. Ese era el éxito, el triunfo. Nos llenaba de orgullo".

4 - La mala costumbre de los políticos (década del 60)
"Los políticos tenían el hábito de enviar tarjetitas de recomendación. Una vez mandaron recomendado para el programa a un chico que cantaba y me enojé mucho. Rompí la tarjeta y le dije: esto te juega en contra, hacelo por la tuya".

5 - Fuerte pregunta, peor respuesta (1973)
"De Feo me dio una pregunta escrita para hacerle a la gente días antes del golpe de estado. Yo no la podía cambiar, era: '¿Cómo se resuelve esto?, ¿por la vía constitucional o con un golpe de estado?'. La mayoría dijo que con un golpe de estado. Fue brutal".

6 - La cadena de las Fuerzas Armadas (década del 70)
"Una vez me tenté leyendo algo en dictadura. Había que anunciar la cadena de las Fuerzas Armadas y alguien detrás de cámaras me hizo el gesto de cadena de baño. Yo me reí y se comunicaron con el canal para hacerme un llamado de atención".

7 - El reencuentro con Fidel Castro (1984)
"Organicé la conferencia de Fidel cuando estuvo en Uruguay en el 59. Después lo volví a ver 25 años después en un congreso en La Habana. Ahí le llevé fotos de cuando había estado en Montevideo y me las firmó. Era un hombre muy inteligente".

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